Durante años, el debate sobre el futuro del trabajo giró en torno a la presencialidad, la virtualidad o los modelos híbridos. Sin embargo, una nueva variable empieza a tomar protagonismo en el mundo corporativo: el impacto del espacio de trabajo en la toma de decisiones.
En el Perú, cada vez más organizaciones reconocen que el diseño de la oficina —desde la distribución de ambientes hasta las oportunidades de interacción— influye directamente en la dinámica de los equipos y en la forma en que se lidera.
Hoy, la oficina ha dejado de ser solo un lugar de permanencia para convertirse en un espacio estratégico, pensado para facilitar momentos clave como reuniones, sesiones creativas y decisiones importantes.
“Las decisiones más relevantes dentro de una organización no ocurren de manera aislada. Surgen de conversaciones e intercambio de ideas. Por eso, el espacio donde se desarrollan estas interacciones puede influir directamente en el liderazgo”, señala Claudio Hidalgo, presidente de WeWork para Latinoamérica.
Espacios que impulsan mejores decisiones
Según el estudio “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral en Perú”, elaborado por WeWork en conjunto con Michael Page, el 78 % de los profesionales considera que los entornos laborales inteligentes mejoran su productividad. Además, el 72 % valora oficinas que se adapten a distintos tipos de tareas.
Estos espacios permiten combinar concentración individual con colaboración, lo que resulta clave para equipos que deben resolver problemas complejos o alinear estrategias.
“Cuando el entorno está diseñado para distintos momentos del trabajo, las decisiones se vuelven más ágiles y claras”, explica Hidalgo.
La oficina en la era híbrida
El avance del trabajo híbrido también está redefiniendo el rol de la presencialidad. De acuerdo con el estudio, el 54 % de los trabajadores en Perú prefiere este modelo, lo que obliga a las empresas a replantear el propósito de sus oficinas.
En este contexto, la oficina se convierte en un punto de encuentro para actividades que requieren interacción directa, como la planificación estratégica o la toma de decisiones.
“Cuando las personas van a la oficina, buscan que ese tiempo realmente aporte valor. Espacios diseñados para colaborar y generar ideas marcan la diferencia”, añade Hidalgo.
Liderazgo que también se diseña
Más allá de la infraestructura, el espacio de trabajo se posiciona como una herramienta de gestión. Oficinas flexibles, con tecnología y áreas colaborativas, no solo mejoran la experiencia de los equipos, sino también la calidad de las decisiones.
Las empresas empiezan a entender que el liderazgo no ocurre en abstracto, sino en contextos específicos que pueden facilitar —o limitar— la interacción y el pensamiento estratégico.
En esa línea, el diseño del entorno laboral deja de ser un detalle para convertirse en un elemento clave en el éxito organizacional.

